Como expertos en calderas de gas en Madrid centro, sabemos que tras el verano, cuando volvemos a usar la calefacción, los radiadores pueden tener demasiado aire en su interior. Para eso se purgan. Es una práctica muy sencilla donde hay que seguir unos pasos básicos teniendo cuidado de que el sistema de calefacción no pierda nunca demasiada agua.
 
Este acto mejora el funcionamiento de nuestra calefacción. Hay que realizarlo en cada uno de los radiadores. El purgado evita que llegue mal el combustible y el radiador no caliente de manera homogénea. Además de terminar con posibles molestos ruidos causados por el aire atrapado. Hay dos tipos de purgadores que podemos encontrar en un radiador: manual o automático. Cuando es automático el aire se expulsa solo, es un sistema más moderno y cada vez más en uso. Si tenemos uno manual, hay que realizar este sencillo proceso. Se abre el purgador lentamente (un aparato pequeño en el extremo superior del radiador), siempre con cuidado ya que puede salir agua a alta temperatura. Para abrirlo necesitaremos un destornillador. Pondremos un recipiente pequeño para recoger el agua. Poco a poco veremos que sale el aire y un poco de agua, hasta que notemos que deja de salir el aire. Entonces procederemos al cerrado.

Esta acción es muy recomendable para el funcionamiento correcto de la calefacción. Como especialistas en calderas de gas en Madrid centro recomendamos realizar este proceso al final del verano, antes de encender la caldera por primera vez.

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